viernes, enero 05, 2007

Historia del Atleti, cap.11.Los maravillosos 60

1960 - 1962 "El Ala Infernal"

En el mes de mayo, el Atlético consigue el fichaje del defensa central argentino Jorge Bernardo Griffa. También son alta en el Club rojiblanco, en agosto de 1959, el brasileño Ramiro jugador superclase por calidad y técnica y su hermano Alvaro, el gallego Manuel Bermúdez Arias "Polo", el joven extremeño Adelardo, Amadeo, y el guineano Jones, hecho futbolisticamente en Bilbao, de la secretaria técnica se encarga José Villalonga. Los directivos del Atlético en el aliento del deseo, siguen insistiendo en la consecución de un equipo equilibrado en sus líneas, con juego vivo, natural, sin intermitencias sombreadas o crepusculares, que todo se quede en el empeño. A partir de ese momento comienza a sustentarse una formación cabal, con Madinabeytia, Rivilla, Griffa, Callejo, Ramiro, Chuzo, Miguel, Adelardo, Mendoza, Peiro, Collar, Pazos, Alvarito, Irusquieta, Mendiondo, Amadeo, Jones, Polo, Agustín, Rafa, Alvaro, Vava, Corrales y Peter, este con contrato en suspenso hasta que se resuelva lo del accidente de automóvil que ha sufrido.

Madinabeytia, Griffa, Ramiro, Glaria, José Villalonga, Rafael Repullo (Tinte), Calleja, Rivilla
Rafa
(masajista), Jones, Adelardo, Mendoza, Peiró y Collar

Conjunto carismático que sabe hacer fútbol de jugosa factura, en el que destaca de manera impresionante, el ala izquierda de la delantera, llamada "Ala Infernal", formada por dos grandes del fútbol español, Joaquin Peiro y Enrique Collar. Esta temporada los arbitrajes en la Ciudad Condal para el Atlético de Madrid, son desestabilizadores. Los rojiblancos sufren ante el F.C Barcelona, el 24 de enero de 1960, la absurda decisión del arbitro Rey, quien se saca de la manga, como por prestidigitación, un penalti, en una entrada de la defensa del Atlético, al delantero azulgrana Evaristo. En el partido de Liga, jugado en Sarriá, contra el Real Club Deportivo Español, el arbitro Castineira da por válido un gol, en fuera de juego, del delantero blanquiazul Indio. En el torneo liguero, el Atlético de Madrid solo consigue un ingrávido quinto puesto, el Campeón es el F.C. Barcelona con 46 puntos, Real Madrid (46), Atlético de Bilbao (39), Sevilla C.F. (36), Atlético de Madrid (33), Real Oviedo (33), Real Betis (33), Real Club Deportivo Español (30), Valencia C.F. (28), Elche (27), Real Zaragoza (25), Granada C.F. (25), Real Valladolid (25), Real Sociedad (23), Atlético Osasuna (18) y Unión Deportiva Las Palmas (13).
En el torneo de Copa, el Atlético de Madrid deja aun más profunda impresión de su fútbol vivaz y relevante. En el Campo de la Cruz Alta, comienza sus éxitos constantes, el 24 de abril de 1960, en dieciseisavos de final, gana por uno a cero, al Sabadell. En el partido de vuelta en el Metropolitano los vallesanos encajan cuatro goles a cero. La eliminatoria con el Córdoba se resuelve tres a uno, en el Estadio del Arcángel y cinco a dos, en Madrid, a favor de los colchoneros. Por su parte el equipo juvenil rojiblanco, copia fiel de sus mayores, en mayo, se proclama Campeón de España de su categoría, al vencer en la final, por tres a uno, al Plus Ultra.

El Atlético entre las eliminatorias de Copa se enfrenta en partido amistoso internacional, en Madrid, con la Associacao Ferroviaria de Deportes de Sao Paulo, empatando a un tanto. Continua los compromisos coperos, en cuartos de final, el Atlético de Madrid salva el escollo del Valencia ganando en Mestalla, por uno a cero, y en Madrid por cuatro a uno. En semifinales los rojiblancos dan cuenta del Elche con un expresivo ocho a cero en el Metropolitano, que no pudieron superar los ilicitanos en Altabix, que solo lograron un dos a uno. Ya está el Atlético en la final, que ha de disputar al Real Madrid, flamante Campeón de Copa de Europa. La espléndida trayectoria rojiblanca hacia la Copa esta temporada alcanza la hora de la verdad, hay que confirmar el momento de madurez del fútbol arte con desarrollo de técnica, que el equipo del Atlético viene haciendo gala, para que la ilusión sea completa. La final se juega en el Estadio Bernabeu, el 26 de junio de 1960, el Real Madrid pone en liza a Domínguez; Pantaleon, Santamaria, Miche; Vidal, Zarraga; Herrera, Del Sol, Di Stefano, Puskas y Gento. El Atlético de Madrid a Madinabeytia; Rivilla, Callejo, Alvarito; Ramiro, Chuzo; Polo, Adelardo, Jones, Peiro y Collar. El estilo fácil, concreto, de detalles y calidades, de juego conjuntado, de vertical apostura y sentido, inculcado por Villalonga funciona a la perfección y obtiene su recompensa con el significativo triunfo ante su más directo rival, por tres goles a uno, goles de Collar (52'), Jones (76') y Peiro(86'). El gol madridista lo consigue Puskas de tiro directo al sacar un córner (20'). Los graderíos de Chamartín respiraban madridismo por los cuatro costados. El equipo blanco venía de ganar su quinta Copa de Europa y para colmo, la reglamentación de la Federación impedía a Vavá y a Mendonça jugar por su condición de extranjeros. Además, Calleja estaba lesionado y Griffa había sido expulsado ante el Elche. Villalonga confía en su equipo pero todo se tuerce a los 20 minutos. Puskas lanza desde la esquina y el balón se cuela en la meta defendida por Madinabeytia. La grada estalla pesando que el título se quedará en la Castellana, pero el trabajo de Adelardo y Peiró en el centro, y el juego sin complejos del resto de compañeros hacen que el Atleti remonte, favorecido también por la fortuita lesión de Gento en un choque con Callejo.Con 1-0 se llega al descanso, pero en el segundo tiempo la cara de los aficionados cambió, ya que los de Villalonga mandaron hasta el final. Domínguez se come el empate anotado por Collar, momento en el que el Atlético da una auténtica lección de contraataque, culminando Jones y Peiró, tras jugadón de Collar. 1-3 y primer título de la historia.
¡El Atlético Campeón, alirón!. El Atlético de Madrid ha llegado al cenit de un Campeonato que se le resistía y lo ha ganado literalmente sudando la camiseta, con coraje e inspiración. El equipo se ha alzado en las andas del triunfo y constituye una
llamada de atención en torno a su juego brillante, que produce impresión. De nuevo el Atlético cuenta con un equipo de maravilla que va a marcar un hito en la historia del Club. La gran lección del cuadro titular rojiblanco, consecuentemente sin pausa, la imita el equipo de aficionados que entrena Adrián Escudero, ganando la Copa Ramón Triana de la Federación Castellana, paralelamente el equipo juvenil rojiblanco consigue ser Campeón regional dirigido por Rafael Repullo "Tinte". Estos triunfos enriquecen de optimismo el ambiente del Club y de los seguidores del Atlético, elogiado en temporadas que por suerte quedaron para el olvido. Dos nuevas adquisiciones, José Antonio Gasca y José Antonio Rodríguez se incorporan al primer equipo del Atlético de Madrid. El 11 de septiembre de 1960, celebra junta general el Club colchonero, y sale reelegido presidente Javier Barroso, quien informa que el Estadio Metropolitano esta valorado en ciento veinte millones de pesetas. Esta temporada la Federación
española acuerda que la designación de árbitros para los partidos sea por sorteo. El Atlético de Madrid cambia de lugar de concentración para sus jugadores, previo a los partidos. Abandona el hotel Nueva Montaña de El Plantío, utilizado desde los años de 1940, por el Hotel Victoria, de San Lorenzo de El Escorial.

El comienzo de la Liga de 1960-1961 para la afición madrileña tiene color y sabor por la temprana confrontación entre el Real Madrid y el Atlético. Todavía se respira el aire de la final de Copa, con soplos diferentes. El partido se juega en el Metropolitano y vencen los rojiblancos por un gol a cero. El título de Campeón de Copa representa para los colchoneros un escalón ascendente, un impacto trascendente en el animo global, que ayuda mucho, para la recién estrenada temporada. En el Estadio de Maracaná, en Río de Janeiro, el 23 de noviembre de 1960, el Atlético de Madrid se enfrenta a un combinado carioca, ganando estos por tres a dos. Se suele decir que los errores arbitrales, son errores humanos y podemos decir que de acuerdo. A lo que no podemos dar nuestra conformidad, es a las descaradas equivocaciones de interpretación del Reglamento por el libre albedrío arbitral, como en el caso sucedido en septiembre de 1960, en el partido de Liga en Sevilla, entre el Real Betis y el Atlético de Madrid. Vava tira fuerte a puerta, el defensa betico Eusebio Ríos se lanza en plancha a cortar el balón cayendo sobre el césped con el esférico entre las manos. ¡El arbitro no pita nada! En enero de 1961, el Atlético y el Real Madrid juegan en el Bernabeu partido correspondiente a la segunda vuelta de la Liga. Vence el equipo merengue por tres goles a uno, los rojiblancos tienen que padecer las arbitrariedades del señor del silbato, el guipuzcoano González Echevarria, en faena persecutoria de "acoso y derribo", contra Griffa. Este aserto sobre las equivocaciones y las veleidades arbitrales, cabe señalar, que no frenan la dinamica del equipo con juego trascendente y de limpio trazo. Mientras, siguen su rumbo las obras del nuevo Estadio del Manzanares, junto al Puente de Toledo. Se ha hecho, ya un vaciado de dieciséis mil metros cúbicos de terreno y ocho mil kilos de hierro se han empleado para la estructura del recinto. Finaliza el Campeonato Nacional de Liga con el Real Madrid Campeón y 52 puntos en su haber, el Atlético de Madrid, subcampeón con 40, Real Zaragoza (33), F.C. Barcelona (32), Valencia C.F. (32), Atlético de Bilbao (30), Real Betis (30), Real Sociedad (30), Real Mallorca (38), Real Club Deportivo Español (27), Sevilla C.F. (27), Racing de Santander (26), Real Oviedo (26), Elche (25), Real Valladolid (25), Granada C.F. (17).

El desarrollo de la competición copera en 1961, tiene para el Atlético de Madrid un especial interés después del éxito de la anterior temporada. La buena campaña en la Liga con un juego rayando en la fantasía, como tendría la sinfonía que hubiera
hecho Mozart, de haber sido futbolista, avala la presencia rojiblanca en las eliminatorias para la Copa y no defrauda. Primeramente se ve la cara con el Valencia C.F., el resultado es de dos a cero a su favor, en el Metropolitano, lo igualan los levantinos en Mestalla. El desempate es el Campo de la Romareda, de Zaragoza y el Atlético resuelve el paso a la siguiente eliminatoria, al vencer por tres a cero. Después se deshace del Tenerife y del Real Valladolid y nuevamente la suerte depara una final entre los dos grandes equipos madrileños que se juega, el 2 de julio de 1961, en el Estadio Bernabeu. Pasión en los graderíos y tensión en el vestuario de cada equipo por la incertidumbre del resultado, dada la igualdad de posibilidades, en los momentos preliminares del partido, con el Estadio a rebosar de espectadores con los nervios y la emoción, que se escapan por los poros, demandando tila, mucha tila. El Real Madrid forma con, Vicente; Marquitos, Santamaria, Casado; Vidal, Pachin; Mateos, Del Sol, Di Stefano, Puskas y Gento. El Atlético de Madrid con Madinabeytia; Rivilla, Griffa, Calleja; Ramiro, Callejo; Jones, Adelardo, Mendoza, Peiro y Collar. La presión que ejerce el Real Madrid en los primeros minutos sobre la portería rojiblanca da su fruto, en el minuto ocho Puskas se apunta el primer gol del encuentro. Entonces comienza el ritmo creador del Atlético que confiere un acento de efectividad al juego y se traduce en el gol del empate, por medio de Peiro. Muy motivados los jugadores del Atlético de Madrid en gesto generoso de entrega, ponen el marcador en franquicia colchonera con sendos goles de Peiro y Mendoza. La incertidumbre morbosa del resultado llega mas tarde con un gol magistral de Di Stefano, que concreta el tres a dos definitivo. Otra vez el Atlético Campeón con el alirón cantado con regocijo por los hinchas rojiblancos. Este nuevo titulo supone la recompensa para un equipo, que con el calor humano de sus seguidores, ha hecho que vuelva el formidable juego de vocacional estilo del Atlético de Madrid, a través de su historia, alcanzando su mas alta expresión.

Nadie pensaba el 7 de mayo de 1961, cuando arrancó la edición de Copa que se repetiría la misma final del año anterior. Villalonga sigue en el banquillo y la reglamentación permitirá esta vez que Mendonça pueda defender la camiseta rojiblanca. Collar vuelve a portar el brazalete de capitán y nuevamente el Real Madrid se cruza en el camino.Esta final tuvo muchos paralelismos con la disputada un año antes, también en el feudo del eterno rival del cuadro rojiblanco. Todo hacía inidicar que la Copa se quedaría en Chamartín, pero el Atlético, ya entonces, se crecía ante las adversidades. Basta que nadie diese por favorito a los rojiblancos para que estos llegasen y ganasen. El partido comienza otra vez con gol de Puskas (Calleja siempre dice que los derbis comenzaban con un gol de Puskas), pero el Atlético no pierde el sitio y ataca continuamente la portería de Vicente.Peiró es decisivo en este partido marcando un golazo por la escuadra desde fuera del área que iguala el partido. La velocidad rojiblanca desarbola el juego blanco pero Vicente mantiene el empate con grandes paradas hasta el descanso.Tras la reanudación, el Madrid se ve impotente ya que en el primer minuto de juego, Joaquín Peiró anota el segundo tanto del encuentro. Los blancos lo intentan pero el Atlético de Madrid es muy superior, certificándose el triunfo con gol de Jorge Mendonça a diez minutos del final.Pero el Atlético está acostumbrado a sufrir. Un partido tranquilo no encajaría en la historia de la entidad colchonera. Por eso, faltaba un gol 'blanco' para darle emoción al asunto. Di Stéfano acorta distancias cuando restaban poco para que el colegiado decretase el final del encuentro.Dos faltas de Puskas en la frontal meten el miedo en el cuerpo de los rojiblancos pero, se saca el partido adelante conquistando la segunda Copa de la historia. Goles: 1-0 Puskas (8’). 1-1 Peiró (21’). 1-2 Peiró (47’). 1-3 Mendonça (74’). 2-3 Di Stéfano (88’).

En agosto de 1961, el Atlético de Madrid viaja a Cádiz para participar en el Trofeo Ramón de Carranza, junto con el F.C. Barcelona, River Plate argentino y el Peñarol de Montevideo. Al conjunto rojiblanco le toca en suerte, mejor sería decir, mala
suerte, enfrentarse al equipo uruguayo que practica toda clase de marrullerias, no exentas de dureza, con el consentimiento negligente, en esta ocasión, del arbitro italiano Lo Bello. Así no hay nada que hacer, se impone el Peñarol por dos goles a uno. En el otro encuentro para el tercer puesto del Torneo, frente al River Plate, el resultado favorece al cuadro bonaerense por un tanto a cero.