jueves, diciembre 28, 2006

Historia del Atleti, cap.10. Los años 50, 1953-59

1953-59

Muchas veces, los jugadores son criticados injustamente por la grada. A veces, desde el graderío no se permite un mal día, un error humano o incluso la superioridad del rival. Los futbolistas otras veces, no admiten las críticas y se encierran en una burbuja, ajenos a los malos resultados. No siempre es así, ya que hubo un caso en el Atlético de Madrid en el que un jugador reconoció su escasa calidad. En el año 1954, el club estaba presidido por Luis Benítez de Lugo, marqués de la Florida, y los resultados deportivos no acompañaban. Jacinto Quincoces era el entrenador y la temporada estaba siendo más llamativa por los escándalos extra deportivos que por los goles marcados. El argentino Juan Carlos Lorenzo, al que el marqués catalogó como la ‘Bomba H’, fracasa como jugador (luego triunfaría como técnico), no hay un portero fijo (Menéndez y Riquelme alternan el puesto), Tacoronte, Paulino y Pantaleón tampoco responden a las expectativas, y los actos de indisciplina de jugadores como Mújica, Silva o Coque (que se fugó a México con Lola Flores) marcan los primeros meses de la temporada. La gran aportación del joven Enrique Collar salva la campaña, finalizando el equipo octavo y alejando el fantasma del descenso. En vista de los pésimos resultados, el marqués de la Florida pretende nuevos fichajes que sirvan como revulsivo. Así, ante la lesión de Miguel llega el uruguayo Rafael Souto (bajito, sin velocidad ni desborde y sin gol, es un absoluto fracaso, jugando 5 partidos de Liga en dos años). El otro fichaje ‘estrella’ es el delantero centro de San Lorenzo de Almagro, Juan Armando Benavídez. El marqués le presenta como “el nuevo Di Stéfano” y es presentado en un amistoso contra el Botafogo brasileño con jugadores como Didí, Juvenal, Danilo, Nilton Santos o un jovencito que hace diabluras llamado Garrincha. Aquel 19 de mayo de 1955, se da un gran espectáculo y los refuerzos responden. Todos menos el ‘nuevo Di Stéfano', que gordo, sin forma física y con una indignante apatía, enciende a los aficionados, que protestan airadamente en la gradona. Es tal la indignación que Benavídez es sustituido por Escudero en el descanso. Ante el clamor popular, Juan Armando Benavidez, que años más tarde jugaría en el Español, en un gesto que le honra, devuelve al día siguiente lo pagado por su fichaje y retorna a Buenos Aires.
El Atlético de Madrid alcanzó la Final de Copa de 1955 tras haber dejado en la cuneta a Las Palmas, Jaén y Español de Barcelona. En las semifinales ante el equipo catalán, un penalti fallado por Escudero en el último minuto, con el brazo roto, obligó a jugar un partido de desempate.Se ganó en el Santiago Bernabéu cuatro días antes de la final ante el Athletic de Bilbao. Pero el esfuerzo y la decisión de Antonio Barrios impidió una victoria que pasados los años, el propio Agustín achaca a las innovaciones del entrenador. Aquel día de San Juan, el equipo rojiblanco madrileño jugó ‘además’ con camisetas blancas. Formaron Pazos, Verde, Herrera, Martín, Cobo, Hernández, Miguel, Molina, Peiró, Agustín y Collar. El precedente era bueno ya que antes del partido se jugó la final del Campeonato de España de Juveniles donde los San Román, Mendiondo, Peñalva o Chuzo derrotaron al Real Zaragoza conquistando el título. En la final de los mayores, Antonio Barrios decide intercambiar las posiciones de Peiró y Agustín y el experimento no salió bien, la intención era taponar a Maguregui y aunque el Atlético se adelantó en el marcador con de Molina e incluso tras el empate de Arteche se estrelló un balón en el palo, un remate de cabeza del propio Maguregui dio el título a los bilbaínos que se adjudicaron aquella Copa, entonces del Generalísimo.

Dice un refrán, que tras la tempestad viene la calma, sentencia que se cumple en el horizonte del Atlético de Madrid durante la temporada de 1955-1956, que va a ser de ratificación y relance. Se ha tratado de hacer las cosas con conocimiento de causa y además se ha reunido un buen conjunto: Pazos, Menendez, Chercoles, Martin, Heriberto Herrera, Cobo, Santiago Orgaz "Verde", Rivilla, Buendia, Hernandez, Miguel, Molina, Escudero, Joaquin Peiro, Enrique Collar, Callejo, Antonio Collar, Grau, Agustín, Méndez, Lorenzo y Atilio.El equipo tiene otro aire mas coherente que se proclama en su rendimiento logrando clasificarse entre los cinco primeros de la Liga, que gana el Atlético de Bilbao con 48 puntos, después el F.C. Barcelona (46), Real Madrid (38), Sevilla (36), Atlético de Madrid (33), Valencia C.F. (32) Real Club Deportivo Español (31), Real Sociedad (30), Real Valladolid (30), Real Club Celta (27), Unión Deportiva Las Palmas (26), Real Club Deportivo de La Coruña (26), Real Murcia (25), Deportivo Alaves (24), Cultural Deportiva Leonesa (14) y Hercules (13).

El Atlético de Madrid celebra en el Metropolitano el 24 de abril de 1956, un partido en homenaje al jugador internacional rojiblanco Juan José Mencia, enfrentándose al equipo ingles Newcastle. El resultado es de 4 a 1 a favor del Atlético. En un rasgo de generosidad humanística, Mencia extraordinario jugador internacional, destina los fondos que se recaudan, a la construcción de una guardería infantil en Sestao, su pueblo natal. La recuperación rojiblanca es un hecho evidente que queda contrastado en el Campeonato de Copa, al llegar hasta la final, la tercera que juega el Atlético a través de su historia. Se juega el 24 de junio de 1956, contra el Atlético de Bilbao, ganando los vascos por dos a uno. El Atlético de Bilbao forma con Carmelo; Orue, Garay, Canito; Mauri, Maguregui; Arteche, Arieta I, Uribe, Marcaida y Agustín Gainza. El Atlético de Madrid: Pazos; Verde, Heriberto Herrera, Cobo, Martin, Hernandez; Miguel, Agustín, Molina, Peiro y Enrique Collar. Fijada en el tiempo se afianza la fecunda recuperación del Atlético de Madrid que da la mejor respuesta en La Coruña, el 29 de junio de 1956, ganando al conjunto alemán del Colonia por 4 a 1, y proclamándose vencedor de la Copa Teresa Herrera. Las circunstancias desconcertantes, han quedado superadas y se presiente, sin alarde de adivino, que la próxima temporada de 1956-1957, va a ser de confirmación de posibilidades rojiblancas, a la vez, que comienza a perfilarse un gran equipo con: Pazos, Verde, Herrera, Cobo, Buendia, Hernandez, Miguel, Agustín, Escudero, Peiro, Enrique Collar, Menendez, Chercoles, Rusinol, Callejo, Antonio Collar, Rivilla, Rafa, Molina, Lorenzo, Vallejo, Garaval, Lugo y Méndez. Se cumple el vaticinio de recuperación del buen estilo futbolístico en la Liga, que gana el Real Madrid con 44 puntos y a continuación se clasifican Sevilla C.F. (39), F.C. Barcelona (39), Atlético de Bilbao (37), Atlético de Madrid (34), Atlético Osasuna (31), Real Club Deportivo Español (30), Real Valladolid (28), Real Zaragoza (28), Unión Deportiva Las Palmas (27), Valencia C.F. (27), Real Sociedad, de San Sebastián (26), Real Club Celta (23), Real Jaén (23), Real Club Deportivo de La Coruña (22) y Condal (22). La sustancial mejoría del Atleti, equilibrio de estabilización logrado en la Liga, se pone en peligro de consolidación con los resultados de asombro en la eliminatoria de Copa que obturan el horizonte comprometiendo la ilusión del futuro. En el Metropolitano, el 28 de abril de 1957, Atlético de Madrid 2. F.C. Barcelona 5. En la Ciudad Condal, el primero de mayo, otra abultada goleada, F.C. Barcelona 8, Atlético de Madrid 1. El equipo rojiblanco da la impresión de que el desanimo de algunos de sus componentes ha contagiado a los demás. La directiva del Atlético de Madrid no renuncia a ningún esfuerzo, en su intento de colocar al equipo al nivel mas alto, continua haciendo nuevos planes, sabe que para cualquier logro hay que tener un potencial futbolístico. Incorpora al cuadro rojiblanco al formidable jugador húngaro, Peter, además de Alvarito del Real Oviedo, Antonio González "Chuzo" de la cantera del Club e internacional juvenil, a Hollaus, Villaverde, Burillo, Rafa del Granada, al gallego Ares y a los guardametas Vera, y San Roman, formando un nutrido elenco con los que estaban de la temporada anterior, Pazos, Verde, Herrera, Rusinol, Cobo, Hernandez, Miguel, Agustín, Peiro, Enrique Collar, Escudero, Garaval, Lugo, Vallejo, Buendia, Felipe, Callejo, Antonio Collar, Marañon y Ripoll. Todos quedan a las ordenes del entrenador checoslovaco Daucik, recientemente contratado. El juego del Atlético de Madrid tiene otro halo de resonancia que se refleja en el Subcampeonato de Liga que alcanza con exhibiciones de buen juego de conjunto. Desde que el fútbol es fútbol, las estadísticas han estado presentes en el día a día. Aunque en los primeros años no había prácticamente competiciones oficiales (solamente el Campeonato de España), los aficionados, que en la mayoría de las ocasiones eran los propios jugadores, ya comenzaban a notar esa rivalidad estadística. Poco a poco fue creciendo la afición al fútbol y ello conllevó la rivalidad, primero entre los equipos de la capital y después, tras la creación en 1929 del Campeonato de Liga, con el resto de equipos del país. Los aficionados contabilizaban los goles, las paradas, las faltas y hasta los fallos. Poco a poco, estos datos fueron oficializándose ganando en exactitud hasta nuestros días. En los más de 75 años de historia de nuestra Liga, el 11 de septiembre de 1955 está escrito en la historia del Atlético de Madrid con letras de oro. Aquella tarde, el equipo rojiblanco recibía en el Metropolitano al Hércules de Alicante en el recién estrenado campeonato y el técnico Antonio Barrios decidió poner en liza al equipo habitual que luego finalizaría quinto en Liga y subcampeón de Copa. Es el año en el que se incorporaron jugadores como el ex madridista Pazos, el central del Málaga Méndez, los cedidos en el Murcia, Buendía, Peiró y Antonio Collar y Verde, que jugaba cedido en la Unión Deportiva las Palmas. Esa tarde el Atleti formó con Pazos en la portería, Martín, Heriberto Herrera y Cobo en defensa, el ‘lobito’ Hernández y Mújica por el centro y arriba Miguel, Molina, Adrián Escudero, Agustín y Enrique Collar. Fue una tarde inolvidable para los aficionados que pudieron ver la mayor goleada del Atlético de Madrid en partido liguero de Primera división. Tres tantos de Escudero, otros tres del chileno Paco Molina, dos de Miguel y uno de Enrique Collar cerraron el histórico 9-0 que se llevó el Hércules a tierras levantinas. Este mismo resultado se volvió a repetir dos temporadas después nuevamente en el Metropolitano ante la Unión Deportiva Las Palmas, fue concretamente el 20 de octubre de 1957 cuando con Fernando Daucik en el banquillo, el equipo endosó nueve goles a los canarios. Los autores de los tanto fueron Rafa, Enrique Collar, Miguel (3), Peiró y Agustín (3). Los canarios aguantaron 30 minutos pero al descanso ya caían por 4-0, para recibir cinco goles más, en la segunda parte El campeonato liguero de 1957-1958 termina con la siguiente clasificación: Real Madrid 45 puntos, Atlético de Madrid (42), F.C. Barcelona (38), Valencia C.F. (36), Atlético Osasuna (35), Atlético de Bilbao (32), Real Club Celta (32), Real Club Deportivo Español (32), Real Sociedad de San Sebastián (27), Sevilla C.F. (25), Unión Deportiva Las Palmas (25), Sporting de Gijon (24), Real Zaragoza (24), Real Valladolid (23), Real Jaén (20). La participación en la Copa para los rojiblancos supone un suspiro. Su rival el Real Madrid gana los dos partidos, por uno a cero y por cuatro a uno. Como dijo aquel, dicen los colchoneros,"apaga y vamonos". El 10 de junio, para entretener a la parroquia, el Atlético juega un partido amistoso contra el Bangu Atlético Clube, en el Estadio Metropolitano. Ganan los brasileños por tres goles a dos. En los últimos años de la década de los años 50, el Atlético de Madrid se caracteriza por su evolución permanente hacia lo esencial: Llegar a crear un grandioso equipo. Proceso evolutivo, producto de la constancia y buen acierto de los directivos, que se parece mas al crecimiento de un árbol bien plantado, que al recambio de piezas en una maquina industrial. Supone la búsqueda de lo mas perenne para el Club, formar un equipo con futuro. El propósito queda garantizado con, Madinabeytia, Rivilla, Callejo, Calleja, Peter, Glaria, Miguel, Chuzo, Rafa, Peiro, Collar, Bilbao, Verde, Irusquieta, Alvarito, Buendia, Csoka, Adalberto, Agustín, Mendoza, Rives, Mendiondo, Pazos, Allende, Vallejo, San Roman. Se renueva la Junta Directiva, entra de Presidente Javier Barroso; vicepresidente, Francisco Urquijo; secretario, José Luis Bas y Rivas; tesorero, Juan Sánchez Cortes; vicetesorero, Luis Gómez Comes; gerente, Manuel Morales y vocales José Joaquin Sánchez Zabalda, Valentín Ezquerra y Antonio Melchor de las Heras. En agosto de 1958, ficha por el Atlético de Madrid Edval Izidio Neto, conocido popularmente en el mundillo del fútbol por "Vava", delantero centro del Vasco Da Gama y de la selección nacional de Brasil que se ha proclamado Campeón del Mundo, en Suecia. Jugador que se caracteriza por su valentía, agilidad y fuerte pegada al balón, consecuentemente goleador fácil. La directiva que preside Javier Barroso logra además el traspaso de Mendoza, portugués de Angola que jugaba en el Real Club Deportivo de La Coruña. Un superclase de los que hacen jugadas que ponen en marcha de verdad la rueda del arte. Convierte el balompié, que para muchos es artesanía, en arte. Los aficionados que aciertan a verle entusiasmados por su fútbol de alto grado de calidad, en una ocasión llegan a sacarle en hombros del Estadio Metropolitano. En la temporada de 1958-1959, el Atlético de Madrid conjunta una delantera de superlujo, compuesta por Miguel, Mendoza, Vava, Peiro y Collar. Otra irreductible realidad que acompaña a una nueva esperanza rojiblanca en el futuro esta fundamentada en la construcción de un nuevo Estadio de concepción arquitectónica moderna, en terrenos ribereños del Manzanares, el aprendiz de río, como lo llamo el poeta.

La ubicación del nuevo recinto levanta voces discrepantes, muchos aficionados prefieren el antiguo Metropolitano, en torno al cual, se han creado legiones de seguidores del Atlético en Cuatro Caminos, Tetuan y Arguelles. El 7 de diciembre de 1958, el capellán del Club, Pater Pablo Serrano, bendice los terrenos con la asistencia de la Junta Directiva en pleno y la presencia del Ministro de Obras Publicas, Jorge Vigon, Presidente de la Diputación Provincial, Marques de la Valdavia, Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, lose Antonio Elola y el Primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Madrid, Jesús Suevos. El triunfo del Real Madrid en la Copa de Europa de 1957, y su titulo de Campeón de Liga de la misma temporada, da opción al subcampeón de la misma, Atlético de Madrid, a participar en el Torneo Continental. En su estreno en la Copa de Europa, en el primer partido, le corresponde al Atlético de Madrid el Campeón de la República de Irlanda, Drumcondra, que se juega, el 17 de septiembre de 1958, en el Metropolitano.

Pazos; Verde, Callejo, Alvarito; Rafa, Chuzo; Miguel, Mendoza, Vava, Peiro y Collar, con armonía, vigor y sutilidad en su juego, ganan por ocho a cero a los del Eire, en Madrid y por cinco a uno, en Dublin. En la siguiente eliminatoria toca al Atlético contra el C.D.N.A., de Sofía (hoy CSKA), todo un gran equipo. El primer partido se juega en el Estadio Bernabeu, el 15 de noviembre de 1958, porque el Metropolitano no esta dotado de luz artificial. Vence el Atlético por dos goles a uno y en Sofía ganan los búlgaros por uno a cero. Como todavía no existía la normativa del valor doble de los goles en campo contrario, en los torneos europeos, tienen que volver a competir en terreno neutral. Se juega el partido de desempate, el 18 de diciembre, en la ciudad suiza de Ginebra. El tiempo reglamentario termina con empate a un gol, circunstancia que incita a los contendientes. Una fuerza les empuja a superarse, la fuerza de la sangre, algunos se saturan de brío, pasándose de la raya que marca el reglamento. Se lesiona Callejo y expulsan a Rafa, el Atlético se queda con nueve jugadores, saca genio y raza y en su mejor momento vital vuelca el marcador a su favor, con sendos goles de Vava y Callejo. El tres a uno final supone a los madrileños el visado para la próxima ronda de eliminatoria en cuartos de final ante el cuadro alemán Schalk 04. El conjunto germano cae el 4 de marzo de 1959, en el Bernabeu por tres goles a cero, marcados por Vava, Miguel y Peiro. La eliminatoria con este resultado se le pone inaccesible para el Gelsenkirchen Schalk 04, como se confirma el 18 de marzo en el partido de vuelta con empate a un gol, el rojiblanco obra de Vava. En la Liga de 1958-1959, el equipo rojiblanco, con latido nuevo, ha tenido mayor relieve que en anteriores temporadas, aunque al final, ha quedado en quinta posición de la clasificación, encabezada por el F.C. Barcelona, Campeón con 51 puntos, después Real Madrid (47), Atlético de Bilbao (36), Valencia.C.F. (33), Atlético de Madrid (32), Real Betis Balompié (32), Real Club Deportivo Español (29), Atlético Osasuna (28), Real Zaragoza (28), Real Sociedad (28), Real Oviedo (27), Sevilla C.F. (26), Granada C.F. (26), Unión Deportiva Las Palmas (24), Sporting de Gijon (20), Real Club Celta (13). El sorteo para la semifinal europea produce una espiral de emoción entre los aficionados matritenses, se han de enfrentar el Real Madrid y el Atlético, juegan primero en el Bernabeu, el 23 de abril, en un forcejeo equilibrado marca Chuzo, empata Rial para los blancos, que vuelven a marcar de penalti, falta sobre Di Stefano. Vava certero chutador lanza, un penalti que el cancerbero madridista Domínguez lo para. Este fallo suponía la clave para conseguir el empate. El jugador Jorge Mendoza figura descollante, el encanto de hacer lo difícil sencillo poseedor de una técnica que parece magia, con especial sentido del juego practico y elegante, desaparece extrañamente, el 23 de abril de 1959 y sorprendentemente aparece en la ciudad portuguesa de Braga, marcha a La Coruña, desde donde regresa a Madrid. ¡Aquí no ha pasado nada! En el Metropolitano, el 7 de mayo, el Atlético se apunta la victoria por uno a cero, gol marcado por Collar. La eliminatoria cobra nuevo aliciente para los rojiblancos, que han forzado el desempate. El tercer encuentro se juega en Zaragoza, el 13 de mayo, el resultado fluctúa vacilante hacia uno u otro equipo, hay varias ocasiones para hacer gol. Los aciertos ante la portería contraria de Gento y Puskas, contra los de Vava, desequilibran el marcador a favor de los madridistas. La alegría se les escapa a los rojiblancos, en su desconsuelo inquieren un grito de alabanza, lo han dado todo sobre el césped y sólo un gol ha decidido el trance. El Atlético de Madrid jugo con: Pazos; Rivilla, Callejo, Mendiondo; Chuzo, Calleja; Miguel, Agustín, Vava, Peiro y Collar. El Real Madrid con, Domínguez; Michel, Santamaria, Lesmes II; Antonio Ruiz, Zarraga; Kopa, Mateos, Di Stefano, Puskas y Gento. En síntesis, el marcador de la Copa arroja para el Atlético de Madrid los siguientes resultados: día 26 de abril 1959, Atlético de Madrid 5, Basconia 1. El 1 de mayo, Basconia 2, Atlético de Madrid 0. El 10 de mayo, Real Club Deportivo Español 1, Atlético de Madrid 0. 17 de mayo, Atlético de Madrid 5, Real Club Deportivo Español 1. Día 24, Valencia C.F. 2, Atlético de Madrid 1. 31 de mayo, Atlético de Madrid 1, Valencia C.F. 3. En partido homenaje al jugador Miguel González, el 28 de mayo de 1959, en el Metropolitano se enfrentaran el Atlético de Madrid y el Nottinghan. El equipo ingles sufre una rotunda derrota por 6 a 1, goles de Kubala, que se ha brindado a jugar este partido, Calleja, Vava, Joel del Real Club Deportivo Español, quien también se ha sumado el homenaje y Ribes.


2 comentarios:

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